La fase de digestión representa el paso más largo y crítico en el análisis Kjeldahl, ya que implica romper los enlaces de los compuestos proteicos y transformarlos en moléculas más simples, como agua, dióxido de carbono y sulfato de amonio. Este proceso, conocido como mineralización, puede ralentizarse significativamente con muestras complejas o matrices resistentes, por lo que es necesario emplear estrategias que lo aceleren sin comprometer la precisión de los resultados.
El uso de altas temperaturas y ácido sulfúrico concentrado es esencial para iniciar y mantener la digestión, pero la adición de catalizadores específicos permite optimizar tanto la velocidad como la eficiencia del proceso. Los catalizadores a base de cobre, selenio o titanio—usados individualmente o en combinación—facilitan la ruptura de los enlaces proteicos, reducen los tiempos de digestión y mejoran la completitud de la reacción. En particular, el cobre asegura una buena reactividad de referencia, mientras que el selenio es ideal para muestras más resistentes, como grasas y aceites, gracias a su acción rápida.
Lograr un rendimiento óptimo en una amplia gama de aplicaciones Kjeldahl también requiere el uso de consumibles de alta calidad.
Por estas razones, el uso de catalizadores está reconocido y aprobado por las principales normas internacionales (AOCS, AOAC, AACC, ISO), convirtiéndose en un estándar esencial para laboratorios que buscan resultados fiables, rápidos y seguros en la fase de digestión del método Kjeldahl.